No sabes lo que me costo, escribir esa invitacion minima, torpe y mal escrita, gastada y repetitiva, erronea.
La exposicion en un bar, tarde sin el refugio del cigarrillo - vos sabes, yo no fumo hace años y aunque tengo serias intenciones esteticas de hacerlo no soporto las primeras arcadas y dejo - esperando verte salir de la facultad con esa polera que se repite todos los inviernos y los anteojos de marco fino y gris, que son comunes pero en vos, como todo, forman una aureola, alrededor de ese proceso de color indefinido que son tu ojos, y sirve en multiples ocacsiones para mentir.
Y te vi salir y mirar a los costados y calcular quizas mentalmente a cuantos pasos estaba yo, expectante y estupida, y con una media sonrisa lanzada a la nada misma te diste vuelta y retrocediste de lo que era contemporaneo y me dejaste a mi atras en ese pantano amorfo que es ell pasado. Un pasado ingrato que carece de materialidad.

(Que carece de muebles comprados en comun)